domingo, 9 de septiembre de 2012

Práctica 1: Escultura Aizcorbe







Con esta entrada estreno mi blog personal de la asignatura Fotoperiodismo I. 
Parecía sencillo sacar unas fotografías a una simple escultura, pero no. Llevo viviendo 23 años en Pamplona y, de todas las veces que había pasado por esta escultura situada entre la Avenida Pío XII y la Avenida del Ejército, nunca me planteé que iba a sacarle una fotografía y menos aún la dificultad que ello conllevaba. Al principio me daba cierta vergüenza ponerme a sacar fotos en medio de aquel parque. Pensaba que la gente que pasaba por allí y me viera, pensaría que estaba loco sacando fotos a ese trozo de hierro que para muchos es insignificante. 
Cuando llegue al lugar, en plena Vuelta del Castillo, y vi las formas que tenía esta escultura no sabía ni por donde empezar. 
Primero empece por coger la cámara. No era lo mismo sacar una foto a un grupo de amigos de fiesta, que sacar la instantánea a una escultura con semejantes formas. 
Al mirar por el visor de la máquina fotográfica empezó a rondarme por la cabeza a qué podía parecerse aquel montón de hierro. Pensé que podía ser unas pinzas para agarrar cualquier objeto, pero no tenía claro que el escultor quisiera reflejar unas pinzas.
También me vino a la mente que podía querer mostrar un pisapapeles, pero un pisapapeles en aquel entorno no pintaba absolutamente nada. 
De ahí llegue a mi última conclusión, esa escultura quiere mostrarnos un perro. El parque en el que se encuentra esta escultura es un lugar en el que habitualmente mucha gente va a pasear con sus animales de compañías. Cada vez que sacaba más fotos me daba la sensación de que había acertado en mi símil. Ese círculo sin terminar de cerrar abierto por la parte de abajo me recordaba a la cabeza del animal con la boca abierta y la lengua afuera. El cuerpo sería la siguiente forma geométrica, y la última, la cola.
Es una sensación extraña sacar fotografías y tener que tomar las imágenes desde diferentes ángulos. El color variaba según la posición del sol. 
También observe que incluso la sombra que se reflejaba de la escultura pertenecía a la obra.
La verdad que no se si será un perro, un pisapapeles o unas pinzas. Pero detenerte a mirar la obra a través del visor de una cámara te lleva a ver cosas que jamás imaginarías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario